MADRE DEL ALMA, VIRGEN DE FÁTIMA
P. Mariano de Blas, L.C.
Te quiero, Madre del cielo, como quiero al mismo cielo, como quiero los bellos paisajes, los mares azules, los ríos y las montañas. Te quiero en los amaneceres y puestas de sol, en las flores de la pradera. Lo mismo que siento a Dios, te siento a Ti en cada rosa, en el canto del jilguero, en las estrellas de la noche. Algo de tu hermosura ha quedado prendido en la naturaleza, y por eso te contemplo en todas partes. ¡Qué hermosa eres, Madre mía!
Tu corazón es refugio montañero, es brisa de primavera, es cantar de pajarillos, dulzura de la vida, de mi vida. Suavizas el dolor y la fatiga porque eres el agua fresca en los labios y la sombra que cobija mi cansancio. Dulzura de amor, suavidad en el sufrir y paz en el alma atribulada.
Gracias, dulce Madre, suave brisa, perenne primavera de mi existencia. ¿Cómo describir el abismo de tu ternura, la inmensidad de tu amor? ¿Cómo describir tu alma, el alma de la llena de gracia, de la Inmaculada? Y todo ese abismo de dulzura es mío, me lo dio Jesús en el Calvario, cuando dijo: “He ahí a tu Madre”. Por eso digo: “Madre, Madre bendita, dulce Mamá, cuánto te quiero hoy, mañana y siempre”.
Quiero contemplarte en los lirios de los campos de Aljustrel, en la rosa perfumada, en el blanco clavel, en las flores de las praderas de Fátima, en las estrellas de la noche de su campiña y en la luna que ha bajado hasta tus pies. Ave, Ave, Ave María.
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2 comentarios
Hola padre gracias por todas las bendiciones que nos das DIOS Te de larga vida
Hola Padre Mariano de Blas
Qué bendición de Nuestro Padre Dios ,Hijo y Espíritu Santo y nuestra Madre Santa Maria de Guadalupe al tenerlo a usted que por medio de usted nos iluminan y guían en nuestro caminar aquí en la tierra. Gracias!!!